22 ene. 2014

Lo siento, pero eso no va conmigo.



Hay muchas veces en las que no tenemos fuerzas para nada, solo queremos meternos en la cama y dejar que pasen los días, uno tras otro. Pensando que ya no hay más remedio, que nuestra vida acaba ahí. Pero es en ese momento en el que tenemos que levantarnos, abrir la ventana, dejar que entre la luz y que el calor de los rayos del sol nos calienten y nos llenen de fuerza, aquella que no encontrábamos por ningún lado. Tal vez no sea solo el sol quien nos la de, pero he ahí la diferencia, algo habrá cambiado en nuestro interior. Una luz de esperanza se habrá encendido, una vela aromática, que inundan tus pulmones con su dulce olor.

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