18 mar. 2014

Decimo sexta entrada de la valky Lyss

Es como un pequeño paraíso, lleno de cosas que resaltan por su suavidad, la brillantez y la pureza. Supongo que aquí todo es así, o por lo menos aparenta serlo.
Las habitaciones son completamente distintas a las del Valhalla, y siendo sincera… Me gustan más estas. Tienen algo que las hace especiales.
Escucho como se acerca, el vanirio de ojos marinos no deja de insistir.
-¿Cuándo aprenderás que con las valkyrias no se juega a menos que sean ellas las que quieran?- le pregunto, sin apartar los ojos de mi tarta.
Esta delante de la mesa, apoya sus grandes manos sobre esta y se deja caer hacia delante para mirarme mejor. El pelo azabache y rapado brilla bajo las luces que han colocado para iluminar cada una de las ‘’islas’’.
Lo estudio, examino todo lo que puedo sobre él. Su tez no es muy pálida, pero tampoco se podría decir que es morena ni tostada, algo normal. Tiene la mandíbula marcada, y aún más se resalta cuando aprieta los dientes ante la presión y el desafío. Lleva un piercing en la oreja derecha, en la parte superior, es un pequeño aro plateado, delgado pero con algo negro que lo decora, una cenefa. Tiene una nariz pequeña, respingona. Sus pómulos están marcados, aunque tampoco abultan mucho, pero son completamente perfectos comparándolos con la forma de su boca, el labio superior es fino aunque carnoso y el inferior está hecho para ser una tentación.  Quiero notar como es pasar mi mano por esa escasa barbita de dos días que se ha dejado.
-       ¿Qué miras tanto, valkyria?
-       Miraré lo que quiera cuando quiera. Soy libre, ¿no crees?
Pone los ojos en blanco, no responde a mi pregunta. Pero se me queda mirando.
-       ¿Y ahora? ¿Qué miras tú?
-       Miro ese precioso pelo, las perlas que tienes para observarme, como te pasas la lengua por los labios para humedecerlos… Detalles.
Vuelvo a centrarme en mi delicioso postre, dejando que el guerrero nada más vea mi coronilla y los rizos que me caen sobre las orejas.
Cojo la cuchara que he dejado junto al plato y parto un trozo. Lo levanto lentamente para que no se me caiga y es entonces cuando él me lo quita.
-       Para mí- dice sonriendo, después de engullir el pastel.
Con una gran rapidez me levanto de la silla, cojo el plato y le restriego el brownie por la cara.
-       Todo tuyo, chupasangres.
Acto seguido, me voy a mi habitación con otra porción.
 
 
Esta tarde os dejo la decimo sexta parte de la historia de Lyss, mi valkyria favorita. Espero que os guste tanto como a mi escribirla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Tienes algunda duda?¿Quieres dar tu opinión? ¡Deja tu comentario! No muerdo ;)