11 abr. 2014

Lyss 26.Tyra.

No puede acabar la frase, un gruñido se le atraganta al separarse de mi. Un pequeño chispazo no le va mal a nadie.
Levanto la mano, y le enseño el dedo índice, del cual salen diminutos cordeles chisporroteantes, llenos de luz y fuerza.
- Joder, Lyss...
- Así me gusta, vas aprendiendo. Lyss, no valkyria, eso... Caca. Ahora que ya sabes mi nombre, no me llames como no debes o la próxima vez te chamusco tus partes nobles, guerrero.
- No creo que vaya a hacer falta.
- Primera lección aprendida: nunca, nunca, juegues con una valkyria si ella no quiere hacerlo. Mira que te lo he dicho veces, pero parece que te cuesta... ¿Eh?- le pongo la mano en el paquete y le apretó, dejando que el calor de los rayos lo caliente.- Ahora, repítelo, colmillos.
Niega con la cabeza. No dice nada. Escucho como su corazón, frenético, empieza a bombear sangre como un loco, la piel se le humedece y se le van creando pequeñas gotitas de sudor. Una de ellas cae sobre mi brazo, y eso hace que no pueda evitar sonreír. Gané.
- Vaya...
Clava sus ojos en los míos, advirtiéndome, cabreado y con muchas ganas de guerra, una que no puede ganar.
Antes de que le de tiempo a parpadear, le quito el libro, que aún lo tiene en la mano y me siento en una de las muchas butacas que allí hay. Pongo los pies sobre el reposabrazos y dejo que mis piernas caigan al vacío que hay entre el suelo y este.
Se ha quedado quieto, como si yo aún siguiera ocupando el lugar de antes, pero entonces... ¡Zas! Rápidamente se acerca a mi, me agarra por los hombros y me estampa contra la estantería, haciendo que algunos de los libros caigan a nuestros pies.
- Valkyria, no solo tu tienes genio. Hazlo otra vez, vuelve a amenazarme y la cosa no acabará así. Tenlo muy claro. Tampoco se juega conmigo si no soy yo quien quiero.- gruñe Eiliv.
Esta rabioso, solo le falta sacar espuma por la boca para que sea todo más evidente.
- ¿No has acabado de entender que no debes hablarme de esta manera?
Mal, muy mal, fatal, así es como acabará la cosa.  
- Suéltame.
- ¿O que?
- Hazlo.- le ordeno.
Pero me ignora,  y me aprieta mas fuerte aún. 
Mi cuerpo se esta calentando, la rabia se apodera de toda mí. Sobre mi piel, baila la electricidad, y pasa por sus manos, las cuales se me marcan.
- Aghh..- lo atrapa, haciendo que no pueda despegarlas.
- ¿No querías agarrarme? Adelante, hazlo.
Yo también puedo hacer daño si quiero. Y no me hace falta matar con la mirada ni que parezca que me he zampado una pastilla de jabón.
Hago que paren, le doy un empujón para que así caiga en el sillón en el que me sentaba.
- La próxima vez, me dejas leer tranquila. Avisado quedas. Ve a morder a otra, de tu...- me callo y sigo- Especie, hay muchos murciélagos y perros por ahí sueltos. Ale, hasta más ver.

Salgo de ahí. En la entrada hay un par de macetas con plantas, no puedo remediarlo, la rabia me corroe. Le doy un golpe, y al ser de plástico, se deshace.
- Genial...
- Tranquila, chica, no te estreses. Es así de gilipollas.- me dice una muchacha.
Miro hacia un lado y la veo. Tiene el pelo corto, pelirrojo y liso, muy liso. Pequeñas pecas adornan sus mejillas y parte de su nariz, realmente adorables. Sus ojos son de sol, completamente amarillos, como los de un gato, algo rasgados y grandes.
- Hola, soy Lyss.
- Ya, la valkyria. Eiliv se ha encaprichado mucho contigo, ¿eh?
Suelto un bufido, cortando el aire, con desesperación.
- Eso parece... Maldito vanirio, arrogante y casino...
- Yo soy Tyra, encantada.- me dice extendiendo el brazo.

Esto es lo que debíais haber leído ayer pero ,por lo que ya he dicho antes, no pudo ser. Espero que os guste tanto como a mi haberlo escrito.
 

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