25 abr. 2013

Sus gritos agonizantes me mataban, no podía más con su dolor... Su sufrimiento se transmitía a mi cuerpo, este no dejaba de temblar, de llorar interiormente. No lo puedo soportar más. Siempre la misma historia, hacia tiempo que no me sentía así.. Su sangre brotaba, no dejaba de escaparse, el suelo ya salpicaba al andar. El líquido vital  corría por sus brazos, por sus piernas y siempre acababa en el mismo sitio, en el suelo.

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