23 ago. 2013

Seguimos! ^^

Esta tarde me gustaria dejaros parte del escrito que dejé hace unos dias sobre Betta.
Espero que os guste.

- Genial... - susurro.- Prejuicios, prejuicios y más de lo mismo.
En todo el mundo no existe una persona exacta a otra. Cada uno de nosotros es distinto, hay quien diría que es bueno y otros harían como la mujer... Juzgar sin saber, por la ropa que llevas o por la música que escuchas.
La música suena. Sus ondas chocan contra mi oreja y entran en mi oído. Dulce y poderosa salvación. Sigo bajando. Llego a la puerta. Salgo. Un rayo de luz me deslumbra.
- Uh...
Miro hacia delante y veo  a dos ancianos sentados en el banco frente a la portería. Sonrío. El hombre ignora mi gesto, pero la mujer no, ella me imita y sonríe.

Kurt tira impaciente de la correa. Me mira. Vuelve a tirar y empieza a andar.
- Ya voy, ya voy.- le digo.
Giro la esquina. Los dueños del bar, que hay delante de la librería, están sentados en la terraza. La travieso, también la carretera y paso a la acera. Le doy la vuelta a la manzana y vuelvo a casa.

-Ya estamos aquí. digo en un tono algo serio.
Le quito el arnés a Kurt y lo dejo sobre los altavoces del reproductor de música.
La calor me invade una vez más.
- Agh... ¡Qué asco!
Voy a la habitación y me cambio.
- Tranquila, hija. Que sin calor no te quedas. Han dicho que las temperaturas van a seguir subiendo.- dice mi padre en tono alegre y bromista.

- Gracias por los ánimos, hombre.
Él sonríe, mientras yo hago una mueca.
- No soporto estas temperaturas...
Estamos a mediados de agosto, y en algunos lugares el mercurio sobrepasa los cuarenta-y-siete grados.
- Ya queda poco verano que soportar.

Acaba agosto y empieza septiembre, igual que las clases.

Instituto nuevo, compañeros y profesores nuevos y lo único que ahora me preocupa es que no se repita lo del año anterior.
Por suerte eso es algo que no creo que ocurra, anuque a pesar de ello siempre ronda mi mente, ya que allí quedan los pocos amigos que han sabido creer en mi y conocen totalmente mi historia.

Un año atrás.

- Papá, me marcho a clase.
- Vale, cielo ¿A que hora volverás?
- No creo que tarde mucho, serán solo dos horas.
Salgo de casa, con la música a tope. Me encuentro con la vecina.
- Buenos días.- le digo con una sonrisa.
- Buenos días ¿Preparada ya para empezar?
Asiento, y segundos después me despido. Si no me doy prisa llegaré tarde.

 No os olvideis de reir, y buena lectura letters ones!

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