25 mar. 2014

La valkyria en tercera.



Parece que todo va a explotar, a volverse cenizas.
Valkyrias y einherjars, enviados por el mismísimo Odín libran una gran batalla contra los elfos oscuros, y es aquí donde Lyss se encuentra, junto a ellos.
El cansancio ya le afecta, no es tan rápida como antes, su falta de agilidad le estorba, hay algo que le falta.
Pequeños seres, de estatura, los enanos intentan atraparla, pero, como si bailara, ella,  los esquiva.
La escena es devastadora, a su alrededor no hay mas que árboles destrozados, agujeros en el suelo hechos por los impactos de sus compañeros y por sus mismos pies. Huele a humo, a fuego, a sangre y a miedo. Pero, es una valkyria y no lo tiene. Ahora uno salta sobre su espalda, se agarra a al arco que lleva colgado y le pasa el brazo por delante de la garganta, negándole el aire que necesita para poder respirar. En menos de un minuto deja de hacer fuerza, algo ha impactado en él, aun sobrepasa su pecho y araña la espalda de la guerrera.
La sangre fría del enano empapa su ropa, tiñéndola de escarlata, infectando aquellas heridas que ya había causado. Lyss suelta un gruñido al notar el escozor que le producen, se lo saca de encima y las toca.
- ¡Joder!- escupe.
Detrás de ella se encuentra su nonne, entre las manos tiene bien agarrado su arco, y con una gran sonrisa la mira, victoria. Se divierte, le encantan estos momentos. Tiene la cara manchada de algo que parece ser sangre, pero aun así, ella, ni se inmuta. Como buena valkyria, e hija de Freyja, es hermosa. Su pelo, castaño rojizo, se recoge en una alta cola de caballo que le llega a los hombros, en el cuello lleva un pequeño collar en forma de luna.
- Gracias, ¿no?
- Gracias, mo nonne.- le dice en noruego, mi hermana, mientras le guiña un ojo.

Todo es desconcertante
¿Es posible tener a tu enemigo frente a ti, amenazado por tu espada y no lograr matarlo?- piensa la hermosa amatista.
El filo de esta está rozando su cuello. Ella sentada sobre él, con las piernas a cada lado de su cintura, inmovilizándolo.
Se puede notar como respira, agotado, pero aún con ganas de más. Su pecho sube y baja rápidamente igual que lo hace el de la chiquilla. Están ambos en una situación parecida, solo que uno de ellos mantiene el control de esta.
- ¡Vamos, valkyria! ¡Hazlo!
Le pasa la cuchilla por la garganta, acariciando la zona.
Quiero degollarlo, ver como su propia sangre le impide respirar, encharcándole los pulmones.
Observa la rabia que emana de sus ojos, la ira que desprende su cuerpo. Tiene la cara manchada de negro, carbón. No es muy corpulento y voluptuoso, pero tiene fuerza. Ahora apenas se mueve, ha dejado de forcejear, como hacia al principio.
- ¿Por qué no lo haces ya?- grita en un tono burlón.- ¿Tienes miedo, guapa?
Con un cabreo descomunal, se pasa la espada a la mano izquierda, y con la derecha le propina un buen golpe en la mandíbula que lo deja en blanco, haciendo que la herida que tiene en el labio vuelva a sangrar.
- ¡Cállate, elfo estúpido!

El mármol blanco reluce bajo sus pies, brilla por la luz que ilumina el Valhalla. Cientos de guerreros se congregan frente a sus dioses. Ante ellos esta, Thor sentado en su trono, con el gran Mjölnir. Junto a él se encuentran Odín y Freyja. El dios de los dioses, de pelo blanco y de un solo ojo, imponente, raudo y duro. Ella, sin embargo, parece delicada, suave y dulce, pero al mismo tiempo tiene el semblante de una pantera, traicionera, dura y vengativa. Es preciosa.
- Es vuestra hora, alguno de vosotros deberéis bajar. Una gran batalla se librará en el campo donde la luna dibuje su rostro. Allí os encontraréis dificultades, entre ellas los elfos oscuros. Será a ellos a quien deberéis exterminar.- Odín, con su poderosa voz hace una pausa, dejando que el aire entre en sus pulmones. Aún siendo un dios, necesita hacerlo.- No solo descenderán einherjars, sino que sus respectivas parejas lo harán con ellos. Allí abajo os podéis encontrar con muchas cosas, peligros que cuestionaran lo que hagáis y en la forma en la que actuaréis, pero, aun así, no os separéis. La unidad y la confianza en vosotros mismos hará que lo consigáis todo.
Nadie dice nada, todos estan atentos a lo que explica y a los consejos que da.
De repente, el silencio sepulcral desaparece a manos de Freyja.
- Oh, ¡qué bonito! A sido tan esperanzador y tierno…- dice en un tono sarcástico, mientras aplaude. Sonríe y prosigue:- Hacedle caso al tuerto. Acabad con todos aquellos que son capaces de crear el mal. Arrolladlos, descuartizadlos y cuando acabéis, sentíos orgullosos, reíros frente a ellos, porque aún sin ganar, saldréis victoriosos por el mero hecho de haber tenido las suficientes agallas como para enfrentaros a toda esa escoria.
Sus hijas, las valkyrias, lanzan pequeños gritos y ronroneos, aprobando lo que dice. Ellos, al percibir nuestra alegría y orgullo, gritan:
- ¡Gunnr!


Bueno, pues como os he dicho en la entrada anterior, esto es el resultado de ello. La historia en tercera persona. 
¿Quién la contará?

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