21 abr. 2014

33. Lyss

Los siguientes días, pasaron poco a poco, pero todos ellos entre entrenos y comida. Siempre comiendo, luchando y descansando, nada más, monótonos.
El sudor me resbala por la cara, va cayéndome por el cuello, mojando mi camiseta blanca, haciéndola transparente y haciendo que se adhiera a mi piel como si no llevara nada.
Un último rayo aterriza sobre el pecho del segundo maniquí, ya demacrado y suplicante de piedad, deshaciendo el material del que esta hecho.
- Estas mejorando, ya eras buena, pero ahora eres aún mejor, pequeña.- me dice Eiliv, quien se acerca a mi, por la espalda y me abraza dulcemente.
- Gracias. Te lo permito- señalo su cuerpo y el mío- porque estoy demasiado agotada como para darte una paliza.
Suelta una carcajada, divertida y llena de cariño. Me da un pequeño achuchón y nos separa.
- Voy a la ducha... Sí, a la ducha.
Cojo la bolsa, que he dejado junto a la puerta de la entrada y me encamino hacia el final del pasillo.

El agua cae por mi pelo, empapándolo, y haciendo que se vuelva más oscuro de lo que lo es. Me paso la mano por él, desenredándolo y haciendo que algunos de ellos caigan, y acaben junto al tapón que evita que el líquido se vaya.
Me echo un poco de jabón de coco en la palma, y empiezo a masajearme el cuero cabelludo. Por la parte frontal, el nacimiento del cuello, detrás de las orejas... Empiezo a tararear una de mis canciones favoritas, aquella que me recuerda a Clare, nuestra canción, Love is easy, de McFly
Unas suaves manos me agarran por la cintura y el sujeto me pega contra su cuerpo. Puedo notarle completamente desnudo, no hay nada que nos separe. El bello de sus piernas acaricia las mías, pero no es lo único que noto. Ahora, su grande protuberancia se posa sobre la parte trasera de mi cintura, intimidándome, e incluso haciendo que necesite tocarla y verla. Posa sus manos más arriba, sujetándome los pechos, acariciándolos delicadamente, haciendo que no pueda evitar ronronear.
- Pequeña, eres preciosa...
Empieza a besarme, como si estuviera devorándome, soltando pequeños gruñidos entre mordisco y mordisco.
- No sabes cuanto te deseo, valkyria.
- No...No me llames así, te lo he dicho muchas veces, colmillos.
Sube y baja, lentamente, dejando que todo mi bello se erice. Los empieza a masajear, aunque se centra en mis pequeños pezones, estirándolos y haciéndome gemir.
- Eiliv, Eiliv...
- Ya puedes ser mía, no temas nada, princesa. No te hare daño. - me susurra al oído, con voz entrecortada por los jadeos.- Déjame ser tuyo...
Pasa una de sus manos por mi pelo y tira de él, pega su cuerpo completamente al mío, controlando cada uno de mis movimientos.
- ¿Confías en mi, pequeña?
- Ajá..- digo mientras asiento.
Estoy temblando, siento que voy a deshacerme aquí mismo. Apenas puedo pensar en que hacer, solo se me ocurre dejarme llevar y que acabe haciendo lo que quiera conmigo.
Tira un poco mas de mi pelo, haciéndome mirar hacia arriba, y aprovecho para volver a atacarme el cuello.
- Mmmm.. Esto no esta bien -dice él- no, no lo esta.
 
¿Os lo dije o no? Con la boca abierta, tened cuidado no os entren moscas ;) Adoro a esta loca valkyria, jamás encontraréis a una como ella.

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