2 may. 2014

47. Lyss, la llegada del víkingr

Me pongo un jersey y unos pantalones largos, negros. Seco el pelo que aún tengo mojado, dejo que me caiga por la espalda y me pongo un gorro. No llueve, pero una gran tormenta se cierne sobre nosotros, una eléctrica, pocas veces se ven estos acontecimientos sin que el agua acabé mojando la hierba y la arena. Bajo al hall, me quedo en la puerta, enamorada, mirando cada una de las ráfagas de luz que rebotan contra el suelo y vuelven al cielo.
Salgo, me aproximo a mi lugar, mi árbol, lo toco, y suspiro. Unos metros más allá de donde me encuentro, una gran descarga aterriza, hay alguien. ÉL. ¿Realmente es el hombre en el que había pensado? ¡Qué llegue mi einherjar! Lo deseo con todas mis fuerzas, tal vez tenga suerte.
Es como un ángel caído del cielo, y nunca mejor dicho. Tiene el pelo rubio, tanto que parece prácticamente blanco, reluce bajo la luz eléctrica de las alturas. Con sus ojos azules estudian el terreno al que ha llegado. Es hermoso.
- Lyss, ven.
Jamás habría aceptado una orden de nadie, pero él, con su voz de melodía, angelical, sería capaz de encandilar a cualquiera, estoy segura de ello.
Doy un paso adelante. Me observa, muy atento a cada uno de los movimientos que hago.
- ¿Cómo sabes como me llamo?
En un abrir y cerrar de ojos se acerca a mi.
- Odín y Freyja me lo dijeron. Seremos compañeros. No tienes einherjar, y yo valkyria tampoco. Así que deberás cuidar de mi y sanarme.
El guerrero, recientemente enviado por los dioses se posa frente a mí, sin dejarme margen de reacción. Mientras me atrapa con esa aura de mar, refrescante, pura y sensata que empapa a todo el mundo.
- Pequeña y torpe Lyss...- me dice, a la vez que alza la mano y la pone junto a mi oreja. Coloca algunos de los mechones borgoña que me caen sobre la cara, detrás de la oreja, para poder verme mejor.
Observo su rostro, es sencillamente perfecto, angelical, sinónimo de bondad y excelencia, hecho para engatusar. Sobre su recta y redondeada nariz, unas cuantas manchas hablan de su propia existencia, pequeñas, marrones, desgastadas, pero solo por ahí se expanden sino que también le adornan los ligeramente alzados mofletes. No parece muy mayor, rozará los veintisiete años, como mucho, pero algunas líneas de expresión adornan su frente, debe ser muy risueño, para que se le note de tal manera. Lleva una barbita de dos días, la que le hace algo más adulto e intrigante. Sus cejas son delgadas y rubias, aunque no tan claras como el resto de su pelo. La mandíbula se le marca, bastante, dándole un aire elegante y muy masculino. En ambas orejas están adornadas por pendientes, solo que en la derecha lleva una dilatación, pequeña, de no más de cinco centímetros, y en la otra algo parecido a un atrapa sueños pero minúsculo.
Bajo la camiseta, se le puede adivinar un tatuaje que va desde la muñeca hasta el hombro y parte del omóplato derecho. Su cuerpo no es muy grande, pero esta bien definido, con brazos fuertes y complexión atlética.
- Bueno... Yo...- no me salen las palabras, por primera vez no me salen.- Yo no cuido de nadie, ni sirvo a nadie salvo a mi diosa. Así que cada uno hará lo que quiera, solo curarás mis heridas y yo las tuyas. ¿Entendido?
- Claro, a tus pies, princesa.- dice mientras hace una reverencia.- Mi nombre es Egil, vanirio de sangre pura y segunda generación de los víkingr en la otra vida. Descendiente de Ask y Embla, los creadores de la raza humana.
- Pues nada, vikingo, un placer. Ahora vamos a ir a ver a Jae, la líder de los vanirios de este territorio. Deben asignarte una habitación contigua a la mía.
- ¿No compartiremos una?
- Shhh, déjate de chorradas. Aunque, primero, habrá que cambiarte de ropa.

Otra entrada larga, no os podéis quejar ¿eh? Espero que os guste, ¡esto ya va tomando forma, gente!

1 comentario:

  1. Enserio??? Es su guerrero??? Y eiliv... ahora si k me has dejao de piedra minina!!

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