A ver quien sale esta vez, pero seguro que hacemos que el Midgard tiemble y retumbe.
Un gimnasio oscuro. Golpes, y un hombre dándole al saco de boxeo agresivamente, con furia.

Querido diario,
Como bien te conté no hace mucho, Linnae, ha decidido marcharse, abandonarme de esta manera no puede estar bien. No se lo que ha ocurrido, supongo que después de tanto esperar que cambiara se ha cansado. No pudo seguir así, tal vez yo tampoco hubiera podido continuar siendo ella. Una vez pensé que lo nuestro sería para siempre jamás.
Aquel día... Estaba hermosa, llevaba un vestido de color azul añil, de palabra de honor, liso y ceñido por la parte superior, la del pecho. Al llegar casi a la cintura, llevaba un cinturón, delgado, de color negro, de charol liso, que dejaba paso a unos graciosos volantes que no le llegaban más allá de lo alto de las rodillas. A cada paso que daba ellos se movían, haciendo que pareciera que bailaban a su alrededor. Llevaba unos bonitos y delicados zapatos, con algo de tacón. Fuimos a pasear por el parque. No fue una buena idea, ya que acabó manchándonos de barro, aunque fue una buena escusa para poder volver a verla.
Risas, películas, más paseos, viajes, noches, amor, sexo, alegría... PASIÓN, aquello era lo que teníamos y se desvaneció. Todos los días fuera de casa, al final hacen que cambies, malas contestaciones y irritaciones constantemente, un poderoso problema. Lin, mi bella princesa.
No, noto nada. Debería estar destrozado, pero lo único que hay en mi es vacío, no siento pena, ni dolor, solo la rabia y la ira que me hace ver que no soy más que un puto insensible.
Es hora de dejarte, de dejarlo todo. Iré a por ella, se que la amo y eso no cambiará por mucha tierra que haya entre nosotros, cuando vuelva, prometo escribirte.
Bueno, hasta aquí mi pequeña aportación del nuevo personaje del Dear Diary.
