14 ago. 2013

Nuevas cositas!

Buenas tardes, mis queridos  letters ones! Hoy quiero dejaros algo que he empezado a escribir a ver que os parece.

Es doloroso saber que puedes hacer algo y no llegar a conseguirlo. Te destroza el alma. Saltar desde lo más alto, equilibrarte, volar y que... ¡Puf! Tus alas desaparezcan por que alguien ha decidido que no es tu destino, que por ahora no debes volar.
Hace ya un tiempo que mi vida empezó a cambiar, perdí todo lo que tenia y me acostumbré a vivir sola, a ocuparme de mi misma, y a no querer preocuparme de nadie más. Era, y es, más sencillo. Así todo lo es.
Soy Betta y, como muchos dicen, soy demasiado madura para mi edad.
Hoy hace sol, demasiado. Es verano, lo odio... ¿Dónde está el gélido frío de invierno?
Paso frente a una farmacia, en su termómetro marcan los 34 grados.
- Uff, bueno... Podría ser peor.- suelto en un intento de consuelo.
Voy hacia casa, no soporto más este calor. Estoy a un par de manzanas, pero aún me quedan unas... Cinco plantas por subir.
Al llegar me encuentro a mi pequeño rey de la casa, un perrito de seis años llamado Kurt.
- Hola, enano, hola.- le digo mientras lo cojo en brazos y lo acaricio.
- ¿Te has portado bien, león?
El animal me mira, perplejo, sin poder entender mis palabras.
- Voy a la ducha.
Cojo mi pijama y la ropa interior.
El agua cae por mi cabeza y se desliza por mi espalda. El pelo se me alisa y desaparecen los rizos. Esta fría, no importa, estoy bien.
Tomar el control de mi vida fue algo repentino, inesperado y, aunque doloroso, necesario. Ahora ya nada es capaz de satisfacerme, no lo hacen ni las sonrisas ajenas que tanto me diviertan.
Salgo de la ducha y escucho como Kurt golpea la puerta del baño.
- Vamos, entra.- le digo mientras veo como se escabulle por el pequeño estrecho hueco de la puerta.
El albornoz abraza mi piel, hace que mi cuerpo se caliente.
-Asco de verano... No se porque a la gente le gusta tanto.
Kurt me mira.
Me pongo la ropa. Me suelto el pelo, mojado y lo peino.
Cojo la espuma, el bote está frío.
Entonces escucho la puerta.
-Ya estoy aquí.
Salgo del baño y me encuentro a mi padre. Se me había olvidado comentarte que no vivo ''sola'' o solo con Kurt.
- ¿Has bajado ya a Kurt?
- Te recuerdo que dijiste que serias tu quien lo bajara esta tarde.
- Me da igual, yo tengo cosas que hacer. Bájalo.
- Señor sí, Señor.
No puedo reprocharle nada, al fin y al cabo él es quien cuida de mi y quien ha aguantado mis llantos noche tras noche.
Me cambio, cojo una bolsa, enchufo los auriculares al móvil y bajo. El pequeño sigue mis pasos, no deja apenas espacio entre ambos.
Entonces se abre una puerta, de ella sale una mujer mayor.
- Buenas tardes.- la saludo.
Ella solo se limita a ponerme mala cara y a ignorar mis palabras.
- Genial... - susurro.

No esta acabado pero lo haré.
Gracias por leerme, y no os olvidéis de reir!

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