17 nov. 2013

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¡Vamos a por la quinta!

<< El ejercito, sin pensarlo un solo instante obedeció, menos su pequeña, que al igual que siempre no hizo nada salvo seguir su camino.
Aquella tierra inerte, aquella soledad que les envolvia era placentera, sencilla y sin complicaciones.
- ¡Tú! ¡No eres una excepción!- girtó.
No le hizo caso, no frenó, no esperó a sus compañeros.
El guerrero enfurecido desplegó sus alas y se alzó por encima de su ejercito. Paso frente a ella, agarró las riendas del caballo y lo frenó.
- He dicho que os detengais, obedeced mis ordenes. Me debeis el estar aquí, vuestra libertad.- dijo irritado.
- No os debo nada.
- Decidme de una vez por todas cual es vuestro nombre.
- No llevaré a cabo nada de lo que deseeis.
El caído, ya cansado  de la arrogancia que esta le profesaba, la agarró poer el brazo, la bajó del corcel y la sostuvo con las rodillas apoyadas sobre el duro suelo.
- ¿Pero que creeis que estais haciendo?- gritó la muchacha.
CONTINUARÁ>>

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