26 nov. 2013

9.

¿La novena ya? ¡Eso es!
<< Su fina indiferencia molestó al guerrero. Su musa se había preocupado y él había rechazado su compasión.
La subió al caballo junto a él, y volvió a volar.
- No quiero ir con vos, quiero estar con mis rebeldes, con mis hermanos.
- Callaos, acordaos de que no os aguanto.
- Matadme ya, no aguanto más esta desdicha. Como os odio...
- Si hiciera lo que queréis todo lo sucedido habría sido en balde. No voy a dejar que lo arruines todo, y todavía menos que consigas lo que quieres, perderme de vista.
- Vale, me rindo.- soltó un soplido.- No voy a volver a ser controlada, me dejareis junto a mi gran espíritu, a cambio revelaré mi nombre.
- Por fin te rindes, ya era hora. Me estaba cansando de tanto jueguecito, aunque solo he empezado.- dijo con una sonrisa que mostraba su victoria.
El caído ansiaba aquel momento, el nombre que tanto se había resistido... Pero no, no solo era un nombre, era una persona, su amada. La princesa que nunca había tenido, de una forma e ideal extinguido.
La chica empezó a andar, no dijo su nombre, pero él sabia que tarde o temprano lo diría.

La noche se cernió sobre ellos, apagó las luces que alumbraban su camino.
- Encended un fuego.- pidió.
Ellos hicieron caso e improvisaron un pequeño campamento donde más tarde dormirían.
La bella se sentó junto a Espíritu, mientras que los demás montaban todo lo necesario para pasar aquella noche a la intemperie.
- ¿No vais a venir allí con todos?
Levantó la cabeza, era él, el que la había estado torturando por pura cabezonería.
- Dejadme.
¡¡CONTINUARÁ!!>>

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