18 nov. 2013

La esperanza, aunque se vaya, siempre vuelve.


<<Pequeña, diminuta como una ninfa de bosque. La esperanza, ella lo es, para mi. Toda para mi. A la única que veo tenderme la mano, la agarro, tira fuerte. No puede. El pozo es demasiado hondo, una mueca se tuerce en su cara, su bracito no llega, se escurre. Va a caer conmigo, entonces la tiro para arriba para que no caiga. Pero la que recae soy yo, me hundo en el agua, siempre igual, intento luchar, salir de ahí, pero no puedo seguir asi... El barro me engulle, me ahogo. La ninfa se va, con ella la esperanza y las posibilidades. Lloro, no puedo más, la necesito para seguir, para avanzar. Ayúdame, te lo suplico, no me dejes sola, no ahora. Pero ya no esta, no sirve de nada rogar. Bajo la cabeza, no sirve de nada seguir irguiéndola, no por subirla voy a tener el honor que ya he perdido. Entonces un cabo cae, toca mi cabeza, lo toco. Miro hacia arriba y una carita manchada de tierra aparece, ahí esta mi pequeña, mi portadora de luz y de seguridad. Doy gracias a lo que sea que haya hecho que mi destino se cruce con ella. Gracias.>>

Decir que esto lo escribió Raquel, hace ya un tiempo.

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