11 dic. 2013

Última hora en el Facebook de Lena Valenti, en mi opinión estaría genial que lo leyerais ya que tiene mucha verdad detrás de esas palabras:

<<Quiero hacer una presentación en sociedad de uno de mis musos de este año. Él ha inspirado una historia increíble y maravillosa que llegará el año que viene. Y estoy convencida de que adoraréis leerla y os sorprenderá, sobre todo a los más sensibles y a los que os gusta el género de toda la vida, no sólo por esta especie de locura erótica y triple X que ha invadido las librerías (me gusta el género erótico, pero creo que en menor medida y no del modo en el que ahora se vende). El otro día escuché a alguien en una librería que le decía al librero: "ni un libro romántico más, porque estoy asqueada de tanto sexo". Me enervé mucho, porque el librero (normal, porque él no sabe ni entiende por qué ahora lo erótico vende tanto) no supo darle una contestación, y yo, la tenía en la punta de la lengua, pero no me suelo meter donde no me llaman. Seguramente, esa persona pensaba que el género romántico es así, igual que el librero. Las lectoras y lectores nuevos a raíz de Grey se creen que romanticismo es un kamasutra completo narrado en un libro. Y es normal que lo piensen, más aún cuando de cada veinte libros que hay en las estanterías para vender, diez son eróticos (¿Dónde está el stock de todos los demás?). Sin embargo, estas nuevas lectoras se están perdiendo la grandísima gama de esta literatura, auténticas perlas enriquecedoras que no han descubierto todavía. Con el boom erótico ahora todo se mete en el mismo saco y es una pena. Recuerdo cuando antes me acurrucaba en el sofá con una mantita y leía a los clásicos de antes. Esos precursores en los que no hacía falta invadir las páginas de sexo gratuito para vender, porque prevalecía la historia, la narración, la documentación, la tensión sexual y la seducción. En España hay grandes escritoras que narran ese tipo de historias: Arlette Geneve, Teresa Cameselle, Nieves Hidalgo, Anna Casanovas, Ángeles Ibirika... Yo no me considero una escritora erótica (la saga de Amos y Mazmorras es una historia con erotismo, pero con dosis de muchas otras cosas. No es sólo sexo). Y creo que los que me leen, si habéis leído tanto del género, tampoco me consideráis así. Me gusta incluir escenas de sexo y explícitas entre mis personajes, pero porque lo que ahí se comunica es básico para el desarrollo de la historia. No es sexo porque sí. Ya sabéis lo parlanchines que son mis musos... Jajaja. Creo que puedo escribir sobre cualquier cosa mientras la historia sea rica y entretenida. Las autoras que he mencionado antes, todas de Spain (twelve points jajaja) son autoras que llegan, no por las escenas de cama, sino por todo lo que nos cuentan detrás. Y me gustan. Sé que a todos no nos gusta lo mismo, claro está. Pero creo que no está de más, que estos nuevos lectores del género, si son ávidos y curiosos, aprendan a leer el gran abanico que tiene este género tan rico (porque se están perdiendo historias que hacen que soñemos y también nos roban el sueño) que hoy, también en España, por fin, están llenando las arcas de las editoriales. Como me siento en deuda con lo romántico, he querido escribir algo que ensalce las historias de antes y que enamore por lo que evocan cada uno de sus protagonistas (tiene sexo, sí. Pero en mis novelas, no es lo más importante). Y creo que mi Matthew evoca muchas cosas... ¿No creéis? El año que viene lo descubriréis. Jijijiji.
Y si queréis saber más... Esta tarde en la presentación de El libro de Noah :) besotes!>>


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