7 ene. 2014

¿Máscaras? Mejor no...

¿Se puede dejar de ser uno mismo y crear un alter ego que ocupe nuestro lugar? Ella podía, cambiaba, se desvanecía y volvía como nada. Segura de si misma, como si de una hermosa rosa se tratara, pero tal vez eso no fuera más que una máscara. Siempre existía una tara, en todo el mundo, ella tenia una. Poco visible pero allí estaba. El dolor, había sido demasiado fuerte, la había hecho vulnerable en tantas ocasiones y tan débil que ya no quería volver a pensar en nada de lo que había ocurrido. ¿Para que hacerlo si acabas haciéndote daño? Pero siempre hay alguien que hace que todo impacte en ti de nuevo. A ella le pasaba, se podría decir que era su debilidad. No podía dejar de temblar, de llorar y de necesitar desaparecer. Pobre, tan indefensa y desorientada... Aunque, en cada cuento existe un príncipe, un salvador, un alguien que hace que la ''princesa'' vuelva a levantarse una vez tras otra. Ella tenia a mucha gente, a sus amigos, a su priumsa (príncipe), sus hermanas y a quien necesitaba para ser fuerte.
¿La verían ellos como a una pequeña muñeca de porcelana? ¿O tal vez, la vieran como la guerrera que quería ser?

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