17 abr. 2014

Lyss.31.

' Campo de entreno, me recuerda al gimnasio que teníamos en el Valhalla, una sala blanca capaz de recrear cada uno de los reinos. Aunque, realmente, einherjars y valkyrias íbamos a cada uno de ellos, para así poder adaptarnos mejor. Aquella sala estaba reservada, solo, para aquellos más jóvenes, inexpertos y novatos.
Junto a la puerta hay un largo pasillo, también blanco, que conduce a los baños, donde hay duchas en las que poder asearse antes de llegar a las habitaciones o simplemente ir a dar una vuelta por el campo, del que, por cierto, estoy algo más que cansada.
No hay nada sobre las paredes, ni tampoco en el suelo. Solo la mochila que acaba de dejar Tyra, y de donde esta sacando una especie de puñal.
- ¿Vas a intentar usar eso conmigo, gatita?- me burlo de ella, a la vez que me muestro incrédula.- No serás capaz, ¿verdad?
- ¡Oh, sí! Qué empiece la acción.
De un salto, deja todo en el suelo, coge un mando y nos lleva directamente al Jötunheim, la tierra de los gigantes. Todo parece completamente real, los olores, el tacto de la tierra bajo mis pies, incluso el aire que nos envuelve.
Con un sencillo movimiento, hago que de mis bue aparezcan el arco y las flechas. Las únicas herramientas que necesitamos. Es precioso, parece tallado en madera, en fresno blanco, pero realmente es más que eso, los mejores artesanos de toda la historia lo han creado, para mi.
Cojo una de las finas varas, y la deslizo fuera del carcaj de piel que ahora cubre parte de mi espalda. El arco es un poco más pequeño que yo, ya que sino no sería capaz de utilizarlo.
Tenso la cuerda, hasta que ya no puedo más, pongo la flecha a la altura de mis ojos, para poder así apuntar con mayor rectitud. Su cuerpo también se ha erguido. Sostiene el puñal en la mano derecha, y la izquierda la tiene colocada sobre un cinturón, que al entrar no llevaba. En él hay un machete kukri, diversas cuchillas, y alguna que otra navaja. Vaya arsenal...
Apunto a un lado de su cabeza, haciendo que solo vaya a rozarle el pelo, igual que el primer encuentro con el vanirio. mientras ella intenta cortarla, una cuerda de luz le envuelve los tobillos  la alza, sujeta al techo.
- Ajá... No ha sido muy difícil.
Un espantoso dolor entra en mi cabeza, haciendo que apenas pueda abrir los ojos, es horroroso. Intento resistirme a él, pero es como si cientos de agujas presionaran contra ella, clavándose y perforándome. Algo resbala por mi sien, me humedece la mejilla y acaba manchándome la bota. Me paso el brazo por la cara, intentando quitarlo, no se lo que es, apenas lo puedo ver, pero es entonces cuando abro los ojos. Sangre.
Me giro hacia un lado, aún aguantando a la otra boca abajo y con los pelos tapándole los ojos. Esta Eiliv, mirándome, con el brazo semi-extendido, ahora gira la muñeca y el dolor se acentúa. No puedo más, las gotas siguen cayendo, estampándose contra el suelo y tiñéndolo de escarlata. Siento que me mareo, las piernas me tiemblan y apenas pueden sujetarme, pero aún así continuo en pie.
Es una tortura, el mal que cruza mi mente es inaguantable, no puedo más. Pero, con la poca fuerza que me queda, lanzo un rayo, intentando que impacte contra alguna parte de su cuerpo, cuando lo hace, todo desaparece, y caigo, igual que Tyra, que seguía en lo alto.
- Puto colmillos...- susurro.
Paso las manos por el pelo, intentando deshacerme de la sangre, o por lo menos para parar la hemorragia. Me las miro y nada, no hay nada.
- Pero...- digo consternada.

Espero que os guste la primera parte del entreno, no acaba aquí, como podéis ver. Espero que os guste. Nos vemos el domingo, o puede que antes... ¿Quién sabe?

1 comentario:

  1. Wauuuuuuu!!!!! NOOOOOO!! ?¿Y nos dejas así hasta el domingoo?¿?¿
    Vale , no se si va a sonar muy repetitivo pero me encanta!! Joder con Eiliv jjajaj

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