10 dic. 2013

CAPITULO 1 de "La intuición"

Hace nada os he hablado de La intuición, de M.J. Camavaro, y os he dicho que os copiaría un poquito para que pudierais ver  como va así que aquí voy, os copiaré los dos primeros capítulos a ver que os parece (tal y como está escrito, no cambiaré nada).

<< CAPITULO 1

La calle estaba oscura, el tiempo era desapacible y mi cara sentía el frío que la noche traía; mi corazón latía cada vez mas fuerte quizás percibiendo el peligro que me acechaba.
- ¡Mo seas tonta, no hay nada ahí¡ , repetía mi mente una y otra vez.
El viento levantó las hojas secas del suelo y una lata hizo un ruido ensordecedor; no quise mirar; sabía que había algo que me observaba al otro lado de la oscuridad; mi corazón me lo advertía. Seguí andando cada vez mas rápido y la luz de una farola me atraía hacia ella como si fuera mi única esperanza de salir de la oscuridad que me envolvía. Anduve hacia la luz que me mostraba la silueta de una casa del siglo XVII;
- ¡Salvada pensé¡, ahí estarás segura!.
Llamé al timbre y esperé; unos pasos se acercaban cada vez más a la puerta hasta que ésta se abrió; tras ella había un hombre.
Tenía la piel blanca como el mármol, el pelo negro como el azabache y sus ojos eran de un verde intenso como las hojas de roble en primavera; sus labios eran pálidos y carnosos, su voz era dulce y melódica y su sonrisa era tan cautivadora que hacía que perdiera toda la seguridad que había sentido al encontrar aquella casa.

Mire hacia atrás y pensé en salir corriendo sobre mis pasos, pero sentía más miedo de la oscuridad que de lo que aquel hombre me transmitia; sabia que por mucho que corriera no podría escapar del influjo de aquellos ojos que me habían cautivado.

Mi corazón volvía a latir con fuerza, mi respiración era cada vez más agitada, la boca se me secaba, la vena de mi cuello se dilataba cada vez más, el puso sus ojos en los mios y en ese momento super que nunca volveria a ser la misma.

cuando desperté estaba en una cama impresionante, me sentía aturdida y no recordaba nada de lo que había pasado; parecía que había estado durmiendo semanas. Poco a poco mi mente me trajo recuerdos, una casa, un hombre con ojos verdes, su mano en mi nuca y luego oscuridad... Me toqué el cuello y noté unas punzadas como si me hubiese picado un mosquito; baje de la cama y me dirigí hacia un tocado que estaba al otro lado de la habitación. Me senté en la silla y encendí la luz; vi mi reflejo en el espejo y me asusté, estaba pálida, ojerosa y mis labios tenían un tono morado; me miré el cuello y tenía dos pinchazos como si me hubiese hecho con un alfiler, pero en mi interior sabia que algo había cambiado en mi. Mis sentidos estaban más desarrollados; oía y veía mejor sin apenas luz en la habitación.

La mortecina luz del amanecer apuntaba en el horizonte y al otro lado de la ventana de la habitación, una gárgola de piedra con unos colmillos prominentes me aguijoneaba con su mirada. Me sobresalté al oír una voz melódica que preguntaba:
- ¿ya estas despierta?
- ¡Si!, contesté dirigiéndome a la voz que me hablaba.
Volví a reencontrarme con aquellos ojos que me habían hecho desvanecer y en ese momento supe que yo era igual que él. Me había elegido como su compañera y me había transformado en lo que ahora soy.>>

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